miércoles, 22 de diciembre de 2010

La Calle Arce: de ventas no formales a parqueo de carros!

De entrada se puede suponer que sacar a las y los vendedores no formales de las calles, podría coadyuvar al supuesto ordenamiento del llamado “Centro Histórico de San Salvador”. Sin embargo, a DOS semanas de semejante evento que puso la violencia de manifiesto por varias calles de San Salvador, 
parece que el cambio no es para ordenar, sino para que los espacios sean ocupados como parqueos de carros de estudiantes de la Universidad Tecnológica Salvadoreña. Coincidencia? Pues la suspicacia puede dar para mucho más.

La Universidad Tecnológica Salvadoreña en muchas ocasiones ha estado en un tira y encoge con los vendedores no formales que ocupan las calles aledañas a los edificios de dicha institución, ha intentado introducir lujosos centros de comida rápida en los alrededores; sin embargo, dichas cadenas han manifestado que "teniendo tanta competencia, no es posible colocar sucursales".

Por otro lado, mucho antes de los desalojos, la universidad realizó encuestas, pidiendo la opinión de las y los estudiantes acerca de la viabilidad de contar con restaurantes de comida rápida de franquicias internacionales, lo que puede acrecentar la suspicacia respecto a la necesidad de que las ventas no formales hayan sido desalojadas de la Calle Arce. Otro aspecto curioso es que hay otras arterias que tienen más presencia de vendedores y vendedoras no formales. Sin embargo, el desalojo se inicia por esta calle que no se ve tan afectada por la circulación vehicular y por el paso de transeúntes por las aceras.

Es importante que se evalúe a qué tipo de reordenamiento se refiere el alcalde Norman Quijano, si es para que la ciudad de San Salvador sirva como parqueo o es, simplemente, una guerra por la supuesta estética de la ciudad, soslayando que lo más preocupante del país, y por su puesto de la ciudad, es la delincuencia y los graves problemas de violencia, que en muy poco tienen que ver con estos sectores eternamente despreciados por los gobiernos, siendo el verdadero motor de la paupérrima economía de nuestro país.

El producto del neoliberalismo, de sus privatizaciones, de la dolarización y de todas las medidas de ajuste estructural, las encontramos en las calles de las ciudades más importantes del país, pero principalmente en la Ciudad de San Salvador. El mercado a sus anchas encontró también a los pobres intentando el mismo juego perverso, con la diferencia de que los oligarcas tienen sus centros comerciales y los pobres únicamente las calles.

Veinte un años de neoliberalismo -incluyendo el año de Funes- desembocan en violencia y delincuencia, trasladando la pobreza a las calles de la ciudad. Ahora se trata de sacarlos para que los grandes empresarios puedan tener un Almacén Simán en pleno Centro de San Salvador y para que una Universidad tenga un parqueo gratuito. ¿Ese es el ordenamiento, señor Quijano?. Porque, en ese sentido, preferimos mejor calles llenas de vendedores ganándose el sustento de sus familias, que Almacenes Simán, carros en las calles y restaurantes de comida chatarra en el centro de San Salvador, para empresarios que acumulan riquezas.

Jorge Castaneda
Colaboración






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