miércoles, 30 de noviembre de 2011

Estados Unidos afianza control sobre Administración Funes


Por Roberto Pineda 29 de noviembre de 2011

En el frágil y cambiante equilibrio de fuerzas que caracteriza a la
Administración Funes, se ha producido una nueva ruptura,
esta vez con la fuerza política que sostiene al gobierno, con el FMLN,
partido que en menos de seis meses ha perdido dos posiciones
estratégicas, en junio la de Gobernación y hoy en noviembre,
la de Seguridad Publica. También en junio pasado, en el caso de
Victoria de Avilés, fue la ANEP la que solicitó la destitución de la
funcionaria como Ministra de Trabajo por su rechazo a autorizar la
propuesta
empresarial de 12 horas de jornada laboral.

Y puede ser que esto sea solo el comienzo, la punta del iceberg.
Es un golpe serio al proceso de acumulación de fuerzas seguido por la i
zquierda desde su llegada al gobierno. A continuación evaluaremos algunos
elementos
que explican a nuestro juicio esta nueva correlación de fuerzas.

Un nombramiento a la medida de Washington

La renuncia de Manuel Melgar y el dilatado nombramiento de David Munguía
Payés es la última jugada de una estrategia iniciada desde antes que asumiera
Mauricio Funes la presidencia. Forma parte de la necesidad que tiene los
Estados Unidos de desplazar al FMLN de posiciones de poder real y permitirle e
xclusivamente puestos decorativos e irrelevantes.

El mando sobre la PNC es el níspero de la discordia. Los Estados
Unidos necesitan una conducción estratégica y jefaturas territoriales en la
Policía Nacional Civil que respondan a sus intereses globales así como a sus
planes regionales, de las ya numerosas agencias estadounidenses que
funcionan en el país. El control USA sobre la PNC afianza significativamente
el control USA sobre el Gobierno Funes. Y seguramente no estarán conformes
hasta asegurar este control y extenderlo hacia la OIE.

Para EE.UU, el éxito o el fracaso en la compleja tarea de combatir la
delincuencia y el narcotráfico son secundarios con respecto a la necesidad de
garantizar el mando de la PNC. Es un problema de naturaleza política disfrazado
como problema de seguridad publica. Washington avanza, toma la iniciativa,
construye y fortalece alianzas. Este es el aspecto principal de la actual situación.

Un FMLN golpeado por el presidente Funes

Por otra parte, el matrimonio entre el FMLN y el Presidente Funes
concluye este año 2011 con una fuerte pelea e incluso se oyen
voces que hablan de un pronto divorcio.
Luego de varios meses de tranquilidad doméstica, da la impresión que al
Presidente Funes ya no le interesa escuchar ni mucho menos complacer a
uno de sus principales aliados. Y abiertamente proclama que va a gobernar
con un FMLN “cercano o lejano.”

El arrebatarle al FMLN los mandos primero sobre Gobernación y luego
sobre Justicia y Seguridad, es someterlo públicamente a una humillación.
Es golpearlo ante las cámaras de televisión. Atrás han quedado las promesas
del largo noviazgo que sostuvieron desde que anunciaron la candidatura
presidencial en un ya lejano acto en el estadio Cuscatlán.
Las realidades del matrimonio se han encargado de poner las cosas en su lugar.

Y si bien el FMLN le ha cumplido fielmente al presidente Funes sus deberes
conyugales de llevarlo a la presidencia con sus votos, y de proveerle
respaldo político en la Asamblea Legislativa y en el Movimiento Popular,
parece ser que el otro pretendiente, el siempre presente y poderoso, ha sido
el que en realidad ha logrado garantizarle pagar las abultadas cuentas de sus
gastos. Y esto pesa en la balanza política.

Lo único que permitirá recuperar el amor perdido será el resultado de marzo
de 2012. Si el FMLN sale fortalecido de las legislativas y municipales
del 2012 y todo parece indicar todavía que así será, el presidente
Funes tendrá que meditar seriamente sobre sus acciones para agradar
nuevamente a su pareja matrimonial. Si los resultados no son significativos
para el FMLN, el distanciamiento se ahondara irremediablemente.

Lo sueños del General Munguía Payés

La cultura política salvadoreña es un cultura caudillista y autoritaria.
Los Acuerdos de Paz de 1992 únicamente han modificado los aspectos
más notorios de esta realidad. Tanto en la derecha como en la izquierda
predomina un estilo de hacer política heredado de muchas décadas de
autoritarismo imperial, oligárquico y militar.

En la mente de los sectores populares existe con fuerza la idea religiosa que
solo un redentor podrá salvarlos. Y todavía quedan ancianos y ancianas que
hablan con emoción de la época del General Martínez, como una época en la
que a los ladrones se les “cortaban las manos.”

Los dictadores a lo largo de nuestra historia se han aprovechado y a la vez
han consolidado esta concepción del mundo. Y para un sector de la población
es en la institución armada que se encuentra la llave para resolver el problema
de la delincuencia, “si los políticos los dejan actuar.” Los principales medios
de comunicación se encargan de divulgar y mantener esta idea vigente.

Y parece ser que los Estados Unidos han encontrado el personaje adecuado
para este papel de “salvador.” Y parece ser que el general David Munguía Payés
ha leído el libreto y esta dispuesto a “sacrificarse por la Patria.” Y parece ser
que al presidente Funes lo han convencido de la conveniencia de esta acción.
Y de ribete, hasta los poderosos caballeros de la ANEP están dispuestos a
respaldar esta santa cruzada de este nuevo Cid campeador, que va a jugarse su
honor de soldado en el altar del deber. Ad astra per aspera. Quizás sería mejor
decir: audentes fortuna iuvat.

Una ANEP humillada que busca levantar cabeza

La decisión de sustituir en mayo de este año al “blando” Carlos Araujo
Eserski por el “duro” Jorge Daboub como presidente de la Asociación
Nacional de la Empresa Privada, ANEP, obedeció a la necesidad en aquel
momento de oponerle al presidente Funes y al FMLN un enemigo más que un
adversario y de tensar las relaciones al máximo. La opinión dominante era que
mediante esta táctica se lograría unificar al empresariado, arrinconar a Funes y
desprestigiar al FMLN.

No sucedió así. Al final el presidente Funes mediante su “alianza estratégica”
con los Estados Unidos logró salir adelante con su proyecto e incluso l
ogró incorporar a destacados personajes del mundo empresarial al
Asocio para el Crecimiento (PfG). Y lo que es más importante, el
presidente Funes logró aislar a la ANEP y excluirla formalmente de estas
iniciativas estratégicas. No sería extraño que tanto Daboub como Cardenal
de la CSCI paguen altas facturas por sus reiterados fracasos en “confrontar al rey.”

Un presidente Funes desafiante y seguro

El presidente Funes parece que continua montado en la ola de popularidad
que lo llevo a la presidencia, al menos es lo que dicen los de CID-Gallup.
En abril le apuntaron un 83% y hoy en noviembre un envidiable 72%.
Esto lo convierte en un presidente con muy buena salud política, a mitad del
camino de su gestión. Ni el desempleo crónico ni la delincuencia galopante ni el
alto costo de la vida parecen afectarle.

Esto lo convierte a los ojos de la Administración Obama en un aliado confiable.
Un presidente que llega al gobierno sobre las espaldas de un ex movimiento
guerrillero y que ya en la presidencia, siguiendo los consejos de su mentor
Lula, se dedica a predicar cambios sin cambiar nada. Pero regala útiles y
uniformes escolares.

El presidente Funes continúa su marcha desafiante y seguro, con la confianza
que su voluntad pesará fuertemente a la hora de decidir la continuidad de este
peculiar proceso, seguramente luego de las elecciones de marzo del próximo año.
Cuenta con el respaldo de la Administración Obama, aunque los republicanos le
nieguen el plácet a su emisaria Mari Carmen Aponte; de una debilitada pero activa
Unión Europea.

De sus queridos amigos y patrocinadores de capital árabe-salvadoreño; del respaldo
obligado tanto del minúsculo CD como del poderoso FMLN, de la simpatía
interesada de GANA, PDC y PCN, y hoy de la complicidad pragmática de un
sector estratégico del capital oligárquico así como del respaldo agradecido del
capital transnacional. Y last but no least, el apoyo agradecido de la
Fuerza Armada porque les “sacudió” a Munguía Payés.

Un movimiento popular silenciado y paralizado

Esta semana se han realizado algunos movimientos reivindicativos, en
Educación, Salud, Hacienda. Son actos esporádicos. Seguramente lo
mismo sucederá a principios del próximo año y antes de las elecciones de marzo.
No existe una estrategia unificada ni un centro único que sirva de
referente de la protesta popular.
La atomización, raquitismo y falta de perspectivas sigue siendo el sello
del movimiento popular y social.
Esto explica que el proyecto popular que triunfó en marzo de 2009,
montado sobre una arrolladora movilización popular y una amplísima
alianza
de fuerzas, hoy se encuentra silenciado y paralizado, ahogado
por la fuerza
del imperio.

Perspectivas futuras

La clave sigue siendo la movilización popular. Si el país sigue paralizado
por el miedo, el desencanto y la apatía el actual proyecto popular
habrá caducado.
No tuvo la fuerza suficiente para continuar marchando.
Esta es una amenaza vigente.

La fuerza de la izquierda política no es suficiente, se necesitan dos
motores, el político y el social. No obstante esto, objetivamente este
es un escenario muy difícil de realizar.
Existen otros tres más adecuados a la realidad.


El curso de acción más conveniente y a la vez el más probable para
este singular matrimonio entre el presidente Funes y el FMLN es el de
reducir los tensionamientos y evitar que interesadas fuerzas externas
determinen el rumbo del proceso.
Se necesita una buena dosis de madurez de ambas partes para
alcanzar este resultado que les permitirá enfrentar los desafíos
de la segunda mitad de la gestión.
Ambos saldrían beneficiados con este acuerdo.

El tercer escenario es el de una situación de recriminaciones
permanentes y acusaciones públicas, como el que vivimos en
este momento, que genere desgaste mutuo y solo beneficie a
a derecha. Es una dinámica de quejas cruzadas y criticas
destructivas que se va escalando hasta llegar al divorcio.

Un tercer escenario es la valoración que es mejor vivir separados
y dar paso a la ruptura, al divorcio. El presidente Funes pensara
que cuenta con la fuerza política para sobrevivir sin el FMLN y el
FMLN pensara que le hace más daño que bien seguir amarrado
a un proyecto pro-imperial altamente perjudicial para el país.

Esto es una posibilidad remota, pero que no hay que descartar.
El libro de la realidad se encargara pronto de mostrarnos cual
es la hoja de ruta predominante.-

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