Bombas lacrimógenas y garrote fue el regalo que Norman Quijano llevo a las personas que se ganan la vida vendiendo en la calle Arce, por que no encuentran otra forma diferente de hacerlo.
La noche del sábado 7 de mayo, fue una noche, donde reino el terror, la zozobra y los lamentos de los vendedores y vendedoras que fueron victima de una fuerza brutal, a los comerciantes informales de la calle arce, desde la 11Av. Norte hasta el parque Hula Hula.